Actos y reflejos del sistema nervioso

El acto esencial del funcionamiento del sistema nervioso es el fenómeno conocido por reflejo, y su más sencilla expresión consta de enlace efectuado por dos neuronas, una sensitiva que recoge el estímulo lo transmite a otra motora que envía la respuesta a la zona inicialmente excitada.

Los actos y reflejos más elementales tienen su asiento a niveles diferentes de la médula espinal, en donde se intercala una neurona de asociación para establecer mejor el contacto entre otras dos.  Este es pues, un acto involuntario que se produce inconscientemente al no intervenir en su desarrollo ninguna célula del encéfalo.

Podríamos, pues, definir el acto reflejo diciendo que es todo acto nervioso de caráter involuntario y de naturaleza consciente o inconsciente, que se produce siempre de la misma manera.

Los ejemplos más clásicos y vulgares son:  el golpe en un punto del codo que parece un calambre eléctrico, el llamdo reflejo rotuliano que nos hace mover la pierna montada sobre la otra al golpear bajo la rótula; el cerrar los ojos repidísimamente antes de que un objeto llegue a penetrar en él; retirar la mano bruscamente de una superficie muy fría o muy caliente, etc.

Los ojos repidísimamente antes de que un objeto llegue a penetrar en él; retirar la mano bruscamente de una superficie muy fría o muy caliente, etc.

Actos voluntatios.

Además, de estos actos reflejos que nos llevan a efectuar movimientos involuntarios, el sistema nervioso está organizado para poseer una sensibilidad consciente que nos permite realizar movimientos volutarios.

Los actos voluntarios son variados, cambiantes, y más elaborados que los reflejos, y a diferencia de los actos reflejos, en los voluntarios participa el cerebro.

En cuanto el ojo, el oído, el tacto, etc., reciban una exitaciòn, se origina una corriente nerviosa sensitiva que la lleva a través de la médula a un lugar especial del cerebro, donde esa excitación se convierte en sensación, que será luminosa, auditiva, etc.; segú el sentido exitado y ocupará un lugar en su zona visual, auditiva, etc., o zonas sensoriales de la corteza cerebral.

Actos reflejos o involuntarios

Son rápidos, automáticos, y se realizan sin la acción del cerebro. En un acto reflejo, la información sensitiva sólo llega a la médula espinal, por lo que la respuesta es automática. Son los que se realizan cuando se necesita una respuesta rápida, como quitar la mano cuando nos quemamos.

Las respuestas reflejas son muy rápidas, ya que el impulso nervioso recorre el camino más corto posible: desde el lugar donde se recibe el estímulo (receptor) hasta el efector, a través de un circuito neuronal muy simple denominado arco reflejo.

Para realizar un arco reflejo se necesitarán, como mínimo un receptor, una neurona sensitiva, una neurona motora y un efector. Entre la neurona sensitiva y la motora existen una o varias neuronas intercalares (neuronas de asociación) alojadas en la médula espinal.