Índice de Desarrollo Humano (IDH)
Se considera países del tercer mundo a aquellos que tienen una mala gestión política, crisis económicas, empobrecimiento social y gran inequidad para el acceso a los alimentos, a la salud y al trabajo. Uno de los principales factores que conlleva a este tipo de crisis es la corrupción perpetuada en el tiempo.
El Índice de Desarrollo Humano (IDH) es un indicador de uso internacional que representa la interrelación de tres variables: la esperanza de vida, el nivel educativo y los ingresos por habitante, con el objetivo de calcular el nivel de desarrollo de la población de una nación.
El término IDH fue creado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en 1990 y, en parte, reemplazó a la clasificación anterior de la que forma parte el término “países del tercer mundo”, debido a que representa situaciones más complejas que conllevan a la indigencia.
El índice utiliza la siguiente clasificación para medir la salud, la educación y la riqueza de una población:
- Desarrollo humano muy alto. Reconoce a un total de 62 países.
- Desarrollo humano alto. Reconoce a un total de 54 países.
- Desarrollo humano medio. Reconoce a un total de 36 países.
- Desarrollo humano bajo. Reconoce a un total de 37 países.
Globalización y desarrollo
La globalización es un proceso de integración de los países de todo el mundo en un mismo mercado. Sin embargo, esa conexión no siempre es sinónimo de desarrollo equitativo, porque también hace posible que muchas empresas del primer mundo instalen sus plantas y fábricas en los países del tercer mundo, por el bajo costo de insumos, de instalaciones y de mano de obra.
Tal es la conveniencia que, aun absorbiendo los costos de traslado de las mercancías y a pesar de la huella de carbono que eso implica, las empresas obtienen una ganancia conveniente.
Este tipo de negocio genera ganancias para las empresas que forman parte de naciones con economías sólidas, pero no colabora en mejorar el nivel de vida de la población de los países del tercer mundo en los que se ejecutan las plantas y fábricas.
Por el contrario, este tipo de negocio fomenta la continuidad de la mano de obra barata, la explotación laboral y el daño de los ecosistemas locales a través de la explotación de los recursos naturales y de la contaminación que todo proceso industrial conlleva.
La producción que obtienen las empresas del primer mundo es comercializada en todo el planeta por lo que las economías de diversas naciones, tanto del primer como del segundo mundo, intervienen en este mercado que fomenta la perpetuidad de las naciones subdesarrolladas como tal, a costa de sostener una mega industria globalizada.
Además, muchos países del tercer mundo exportan sus recursos naturales de manera directa para que se manufacturen en el exterior. Esa condición también fomenta al vaciamiento de los países subdesarrollados que no destinan sus recursos a una producción interna, sino que se mantienen sin producir y cada vez con menor cantidad de recursos naturales.
