Industrialización de los países desarrollados

Los países desarrollados usualmente exportan productos elaborados.

Los países desarrollados demuestran un alto nivel de organización industrial, de la mano del desarrollo tecnológico y de la generación de bienes de consumo para su propia población y para venta externa (exportación).

Esto contrasta con las economías dependientes de la venta de materia prima de los países menos desarrollados, cuya dinámica de dependencia económica suele consistir en la venta de productos primarios y la compra, a mayores precios, de los bienes procesados por la industria.

Educación en los países desarrollados

Los países desarrollados invierten fuertemente en la educación de sus ciudadanos, exhibiendo matrículas plenas y ofreciendo planes de subsidio, de beca y otras facilidades para el incentivo del conocimiento en sus habitantes.

Esta inversión se retroalimenta en la capacidad de desarrollo de nuevas tecnologías, nuevas tendencias académicas y nuevas tendencias estéticas, lo cual hace de dichas naciones el “centro” del saber mundial.

Un país desarrollado ofrece una oferta constante de los servicios básicos.

Un requisito indispensable en los países desarrollados es la oferta constante, regular y accesible de los servicios básicos fundamentales para la vida: luz eléctrica, agua corriente, gas, telefonía, Internet, vivienda, aseo urbano.

Los habitantes  de un país desarrollado pueden invertir en el consumo secundario.

La satisfacción de las necesidades básicas de los ciudadanos de los países desarrollados permite la inversión en otro tipo de comodidades, como los viajes, la tecnología y eso que comúnmente se denominan “lujos” pero que son buenos indicadores del nivel de vida de la gente.

En la medida en que menos del presupuesto familiar se vaya subsanando las carencias de la nación, más se podrá invertir en el consumo secundario, lo cual generará a su vez más empleo y así se perpetúa un ciclo positivo de generación de riquezas. El desempleo es siempre un factor atendido en los países desarrollados.

Otro factor determinante en este sentido es la seguridad ciudadana. Los países desarrollados tienen bajo control el problema del delito, permitiendo a sus ciudadanos vivir en relativa paz y tranquilidad, disfrutando de los espacios públicos, a diferencia de muchas naciones subdesarrolladas, en las que el crimen y la violencia urbana están fuera de control.