Contaminación Ambiental
La contaminación es la presencia en el ambiente de sustancias o materiales que causan efectos adversos directos o indirectos en la salud humana y en los seres vivos en general.
Se produce cuando los ecosistemas naturales no pueden absorber y eliminar las sustancias que reciben, y se comienzan a acumular. La contaminación puede tener efectos graves y duraderos en las personas, la fauna, la flora, el suelo y el agua.
La contaminación puede ser causada por muchas actividades humanas, como la quema de combustibles fósiles, la producción y eliminación de residuos, el uso de agroquímicos en la agricultura y la actividad industrial.
La contaminación puede clasificarse según los medios en los que se concentra: el aire, el suelo o el agua. En las últimas décadas también se ha clasificado la contaminación dependiendo del aspecto del ecosistema que modifica: lumínica, acústica, o térmica.
La acumulación de plásticos en el agua del mar representa un grave problema ambiental.
Desde la Revolución Industrial, en los siglos XVIII y XIX, la contaminación se ha intensificado en todo el mundo. Con la aparición de la máquina de vapor y otros avances tecnológicos, se produjo un aumento significativo en la producción industrial y la quema de combustibles fósiles.
Durante este período, las industrias comenzaron a producir en masa, lo que llevó a un aumento de residuos y contaminantes. Además, la quema de combustibles fósiles, como el carbón y el petróleo, aumentó significativamente. A fines del siglo XIX ya había muchas ciudades, principalmente en Europa, que comenzaban a mostrar elevados niveles de contaminación del aire, del suelo y de sus aguas.
Durante el siglo XX la contaminación se intensificó en todo el mundo. El aumento de la población mundial generó la necesidad de producir más alimentos, y la cantidad de agroquímicos que se utilizan en la práctica de la agricultura intensiva elevó también los niveles de contaminación.
Por otro lado, el aumento de los patrones de consumo de los países más desarrollados tuvo como consecuencia un aumento considerable de la producción industrial, lo que impactó de forma negativa sobre los ambientes, en especial, en las grandes ciudades.
